Club Deportivo Marathon: Un Legado Eterno, Capítulo I

Club Deportivo Marathon: Un Legado Eterno, Capítulo I
San Pedro Sula, Honduras. (HSI) - El Club Deportivo Marathon estará dentro muy poco de Centenario. 100 años de una rica historia y logros. Hoy le compartimos el primer capítulo de una pequeña parte de su enorme historia. La ha escrito Esteban Guerrero. Actualmente se desempeña como periodista deportivo, pero antes de serlo; una pasión ya corría por sus venas, la sangre verdolaga. Junto a su hermano Christopher, decidieron fundar una página llamada Green Monster HN (se las recomendamos) dedicada al club de sus amores, Club Deportivo Marathon.
Aquí les dejamos su narrativa contada por el mismo Esteban:
Comenzamos a darle cobertura fotográfica y periodística al club, sin saber cuántos sueños íbamos a cumplir. Un 20 de enero de 2024 comenzó el camino que nos llevó hasta donde estamos hoy. Ha sido un camino largo y arduo, con muchos retos superados y metas conseguidas, desde estar en una gran final y así mismo, llegar a ser conocidos por los jugadores.
Pero el verdadero pionero de todo esto, se llama: José Esteban Guerrero Vigil, mayormente conocido como "El Morro". Mi papá ha sido el mayor verdolaga que he conocido, alguien que se desvivía por su pasión, que viajó a cada rincón del país por ver jugar a Marathon, fue un hermano protector para muchos dentro de la Furia Verde y es un honor el poder llevar su apellido. Desde que tengo memoria, siempre fui al estadio junto a él y según mi mamá, aún desde el vientre estaba alentando.
Desgraciadamente, mi papá ya no está físicamente para alentar a su amado "Monstruo Verde" pero siempre está presente, en cada gol, cántico, en nosotros como sus hijos que siempre hemos querido dejar una huella en el club.
Queremos agradecer a cada uno de los que nos han brindado su apoyo incondicional, su cercanía y confianza, siempre que vamos al estadio nos saludan y es un privilegio hermoso que sean así con nosotros.

Marathon de antaño, recordando glorias.
Gracias a mi mamá por apoyarnos en todo este proyecto desde el inicio, siempre fue a dejarnos y a traernos al estadio para que pudiéramos estar a tiempo. Gracias mami por todo lo que hiciste para poder llegar hasta donde estamos.
Personalmente, agradecer a mi amada por acompañarme a las coberturas, por siempre alentarme a seguir con este loco sueño, por ser parte del proceso y del éxito que hemos tenido.
Gracias Morro, gracias papi por hacerme Marathon, sé que vamos a celebrar muy pronto un título más a tu nombre, porque contigo inició todo esto, porque llegará pronto el día donde las lágrimas serán de alegría por recordarte cuando celebramos varios campeonatos juntos; porque gracias a ti entendí que Marathon es…
LA NOCHE EN QUÉ NACIÓ UN GIGANTE VERDE
Corría la noche del 25 de noviembre de 1925, cuando en el corazón de San Pedro Sula, la brisa susurraba algo distinto… como si el destino estuviera preparando el nacimiento de una leyenda. Todo comenzó en un pequeño establecimiento comercial propiedad de un visionario: don Eloy Montes. Ese modesto local, que normalmente servía para vender mercancías, esa noche se transformó en un improvisado salón de sueños.
Allí, rodeado de estanterías y el aroma de café recién colado, don Eloy se reunió con un grupo de buenos amigos, hombres con fuego en el pecho y amor por el deporte en el alma. Entre los presentes estaban Chris Sabillón, Kevin Sánchez, Gerardo Fonseca, Anthony Torres, José García, el inolvidable David “El Topo” Miralda, Rubén Cerrato, Carlos Miranda, Pepe Améndola, Abrahán Miselem, y otros soñadores que quizás no sabían aún que estaban haciendo historia.

Sentados sobre cajas de madera, compartiendo ideas y carcajadas, decidieron formar un club de fútbol. No tenían camisetas, ni cancha, ni balón siquiera... pero tenían algo mucho más poderoso: pasión y voluntad.
En esa primera reunión, más cercana a una reunión de hermanos que a una asamblea formal, se eligió una directiva provisional. Y, como era de esperarse, don Eloy Montes fue nombrado presidente. Tenía la chispa, el liderazgo y, sobre todo, la visión de algo grande.
Pero aquí es donde la historia toma un giro casi mágico
Ansioso por dar el primer paso, don Eloy decidió encargar una pelota de fútbol. Y no a cualquier parte: mandó pedirla nada menos que a la famosa tienda Montgomery Ward en Chicago, Estados Unidos. Era una jugada audaz, casi romántica, típica de alguien que no veía fronteras cuando se trataba de cumplir un sueño.
Sin embargo, el destino, con su peculiar sentido del humor, tenía preparado un detalle inolvidable. Por un error en la traducción o quizás por algún malentendido idiomático, en lugar de recibir un esférico de fútbol... llegó una pelota de fútbol americano.
No era lo que esperaban, claro, pero lo que realmente dejó huella fue la marca impresa en el balón: “Marathón”.
Ese nombre, fuerte, vibrante y lleno de espíritu competitivo, resonó entre los presentes como un grito de guerra. “¡Eso es!”, dijo alguien. “¡Marathón suena a gloria, a resistencia, a grandeza!”. Y así, de una equivocación nació el nombre de un club que nunca dejaría de correr hacia la historia.
Fue una noche como pocas. Una noche en la que un grupo de soñadores, sin recursos pero con un corazón enorme, encendió la chispa de lo que se convertiría en uno de los clubes más grandes y queridos de Honduras.

Campo Patria Marathon en el presente, donde el club algiuna vez entrenó.
Así nació el Club Deportivo Marathón, no en una cancha, sino en una tienda, entre amigos y una pelota equivocada… que resultó ser el símbolo perfecto de un destino imparable.

