Club Deportivo Marathón: La gloriosa furia verde, Capítulo VIII

Hoy que se arriba a los 100 del mimado sampedrano, les entregaremos tres capítulos. Aquí el primero.

Club Deportivo Marathón: La gloriosa furia verde, Capítulo VIII

San Pedro Sula, Honduras. (HSI) - Muchos la llaman una barra brava. Pero quienes han estado cerca, quienes han sentido el temblor de la tierra cuando comienzan sus cánticos, saben que es mucho más que eso. Es un espíritu colectivo, una fuerza antigua que se despierta cada vez que el Marathón salta al campo. Nadie sabe exactamente cuándo apareció, pero todos coinciden en algo: una vez que La Furia canta, ya no hay silencio posible.


La Furia Verde creció. Y no como un grupo cualquiera. Sus banderas no son solo tela. Son símbolos. Algunas tienen décadas de historia. Otras han viajado más que muchos futbolistas. Todas, sin excepción, ondean como si el viento mismo supiera que debe respetarlas. Verlas desplegarse es como presenciar un ritual mágico: el verde, rojo y blanco no solo cubren gradas, parecen envolver el cielo mismo.


Y aunque el equipo gane o pierda, ellos siempre están. No importa el clima, la hora, el rival, ni el marcador. Porque ser de La Furia Verde no es cuestión de victorias. Es cuestión de pertenencia, de identidad, de amor sin condiciones.

La afición verde celebró el triunfo en el clásico sampedrano (Foto de archivo). Foto HSI/Luis Geromini

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