31 AÑOS SIN SENNA: El ídolo que nunca bajó la velocidad en los corazones
El piloto brasileño falleció un 1 de mayo de 1994 en el GP de San Marino. Tres décadas después, su legado sigue firme como el asfalto.

31 años han transcurrido desde el sensible fallecimiento del piloto brasileño.
Miami, Estados Unidos (HSI). — Han pasado 31 años desde que el rugido del motor de Ayrton Senna se apagó en la curva Tamburello de Imola, pero su nombre sigue corriendo a toda velocidad en la historia de la Fórmula 1. El tricampeón mundial brasileño murió un 1 de mayo de 1994 durante el Gran Premio de San Marino, en una de las jornadas más tristes que ha vivido el automovilismo.
Senna no solo fue uno de los mejores pilotos que ha visto el mundo; fue un símbolo de determinación, técnica y patriotismo. Cada victoria suya conmovía a Brasil, que lo veneraba como a un dios sobre ruedas. Su rivalidad con Alain Prost, su dominio en Mónaco, su valentía bajo la lluvia y su inquebrantable conexión con el pueblo brasileño convirtieron su carrera en una leyenda viva.
Senna fue de los pilotos más destacados de la Formula 1 en su época.
El accidente que le quitó la vida cambió para siempre la seguridad en la F1. Desde ese momento, la FIA implementó medidas más rigurosas en diseño, protección y reglamentos, salvando a muchas generaciones futuras. La figura de Senna fue determinante incluso después de su partida.
Hoy, cada casco amarillo con azul, cada niño que sueña con ser piloto, y cada curva tomada con coraje, es testigo de que Ayrton Senna no murió: se transformó en mito.
“Si un día ocurre algo, que sea haciendo lo que me apasiona.” – Ayrton Senna.