Baile del PSG al Girondins en el Parque de los Príncipes
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Baile del PSG al Girondins en el Parque de los Príncipes

Cavani y Neymar parecen haber recobrado su amistosa relación. Foto Sport

París, Francia. (AGE) – La fiesta en París sigue su curso y no hay quién la detenga. Como no pudo ni el mismo Bayern Múnich, el Girondis de Burdeos no pudo hacer nada para detener el poderío en ataque del PSG. La “MCN” como es llamado su tridente, hicieron cuatro de los seis goles de hoy.

El gol vale dinero y el Parque de los Príncipes alberga uno de los espectáculos más caros del mundo. Con el permiso de Madrid y Barcelona, París se ha erigido como la nueva ciudad del fútbol europeo.

Se lució en Champions bailando al Bayern de Múnich, pero venía de empatar en Montpellier en la Ligue 1. Más allá del traspiés -común entre mortales-, sorprendió la ausencia de goles en un partido en el que no estuvo Neymar.

Unai Emery recuperó la ‘mcn’ para afianzar el liderato y no tardó ni seis minutos en ver cómo Neymar le quitaba las telarañas a la escuadra de Costil. Desde 28 metros, el brasileño ejecutó una falta con extraordinaria precisión.

Tambores de guerra de un Neymar que tardó otros pocos minutos en asistir a Cavani para el 2-0, tras recibir un taconazo de Mbappé. La ‘mcn’ conjugó el segundo tanto del partido con insultante superioridad.

Nuevo triunfo parisino para alargar distancia sobre el Mónaco. Foto AFP

El Girondins, muy superado, apenas podía contener las acometidas de un equipo henchido de confianza como demostró el tercer tanto. Meunier empujó al fondo de las mallas un centro de Yuri. Es decir, un lateral remató el pase del otro lateral, evidenciando el apabullante asedio local.

Ni siquiera el gol de Sankharé, aprovechando la única facilidad defensiva que concedió el PSG, pudo levantar el ánimo de un Girondins que vio como le caía el cuarto de penalti.

No hubo lío. Tiró Neymar, marcó y recibió el abrazo de Cavani. Se acabaron los problemas en el Parque de los Príncipes, al menos de momento…

Antes del descanso, Draxler firmó su obra de arte. El alemán, muy activo durante todo el partido, quiso dejar su huella en la goleada, empalando un centro medido de Mbappé.

Precisamente fue el joven delantero francés quien se encargó de cerrar el set y el partido en el Parque de los Príncipes, cruzando el balón a un Costil que nada pudo hacer para detener el disparo.

Aunque Malcom maquilló el marcador, materializando un penalti cometido por Meunier en el 89, el PSG nunca temió por el resultado y, con los deberes hechos, prefirió dosificar esfuerzos hasta el pitido final.

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