Atlético no pasa de un aburrido y frustrante empate en Leganés
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Atlético no pasa de un aburrido y frustrante empate en Leganés

Vietto se escapa de Eraso. Foto EFE

Madrid, España. (AGE) – El Atlético de Madrid dio una pobre versión de fútbol y apenas empató con un Leganés que no tuvo argumentos para cambiar la historia de un juego aburrido hasta el abostezo.

Simeone trató de inventar ante las bajas que tenía en defensa, pero la cosa no funcionó. Quitando los tres primeros minutos, en los que el equipo pareció aquel huracán que arrasó en Las Palmas el pasado año, el resto fue un deprimente ejercicio futbolístico para olvidar. Con Saúl de lateral izquierdo, Gabi en absoluto declive y Griezmann desconectado, el Atlético no encontró la manera de superar a un Leganés que con cuatro cositas le mantuvo lejísimos de Cuéllar.

Los de Garitano, siempre temerosos de recibir alguna contra, tardaron en convencerse de que ese Atlético estaba para meterle mano. Beaveaue y Szymanowski se fueron atreviendo, pero Oblak era el único entonado del conjunto rojiblando. Lo suficiente para salvar un punto en Butarque.

Buscó soluciones en el banquillo Simeone, pero hay inventos imposibles de arreglar. No dio con la tecla en los cambios el argentino, que cumplía 500 encuentros al frente del Atlético. Carrasco no abrió el campo, Torres no ganó una y Vrsaljko liberó tarde a Saúl de su prisión en el lateral.

Mientras unos ampliaban su apuesta en la ruleta rusa del despropósito, otro se envalentonaba de la mano de Amrabat. Pero ahí seguía Oblak. El esloveno nunca está de vacaciones. El guardián, siempre atento, volvió a sacar dos manos prodigiosas para mantener el 0-0 en el marcador.

Saúl disputa un balón ante el Leganés. Foto ATM

El Atlético era incapaz de sobrepasar una línea. Pases horizontales sin profundidad y balones largos de Godín -incomprensible con los centrocampistas que había en el campo- a la nada. Así pasó el Atlético la segunda parte. Un mando insulso del partido, con ocasiones sólo para el Leganés. La herida del Chelsea aún no estaba curada y el equipo sigue grogui.

Un testarazo aislado de Godín fue la acción más peligrosa de la segunda mitad. El uruguayo acabó de delantero y Griezmann en el banquillo. Ese fue el disloque final de un Atlético que se quedó sin ideas, si es que arrancó el partido con alguna. El Leganés se fue con la sensación de haber dejado escapar vivo a uno de los grandes peces de esta Liga.

Pero si este Atlético quiere aspirar a algo, tendrá que sacar mucho más rendimiento de un banquillo que no ofrece soluciones reales a Simeone, que descubrió tarde que Butarque no era sitio para inventos. Demasiado tarde para él, su Atleti -que puede acabar la jornada a siete del Barça- y todos los que vieron el partido

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