Raheem Sterling salva al City, siendo héroe y villano
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Raheem Sterling salva al City, siendo héroe y villano

Raheem Sterling salva al City, siendo héroe y villano

Sterling dio al City tres puntos. Foto AFP

Bournemouth, Inglaterra. (AGE) – El Manchester City venció a domicilio lo que otras tantas veces ha dejado escapar. Por una vez, Guardiola y los suyos dominaron un final de encuentro esquizofrénico, en el que Sterling se coronó como héroe con un gol que devolvió al City a la senda del triunfo.

El primer tramo del encuentro fue claramente del Bournemouth. El City se quedó en el autobús y los locales se aprovecharon para golpear primero. Y vaya cómo lo hicieron.

Llegado el primer cuarto de hora, Kompany despejó un balón al lateral del área. Allí apareció la escandalosa zurda de Daniels para colocar el balón en la escuadra, previo beso al larguero.

Pese a que Defoe pudo poner el 2-0, el tanto del Bournemouth despertó a la bestia que el City lleva dentro. Tras un aviso de Otamendi, Gabriel Jesús aprovechó un servicio de genio de Silva. El brasileño cruzó cómodamente el balón ante la desesperada salida de Begovic.

A partir de ese momento, el acoso fue total. Fernandinho, Gabriel Jesús o Danilo perdonaron lo imperdonable y dejaron vivo al Bournemouth camino de vestuarios.

El descanso dejó paso a un City dominador, pero que pasó apuros a la hora de contener la velocidad de King, el mejor en los locales. Así, Bernardo Silva no supo remachar un gran servicio de De Bruyne, justo antes de la mejor ocasión del Bournemouth en la segunda mitad.

Fue por obra y gracia de King, que hizo tragar saliva a Guardiola con un lanzamiento al poste derecho de Ederson. Poco después, ya con Agüero en el campo, Otamendi conectó un cabezazo a la salida de un córner que también terminó en la madera.

Lo mejor estaba por llegar. El colegiado añadió cinco minutos, pero el encuentro se fue hasta el 100. Por el camino, King perdonó al City antes de que Sterling coronara un final de locos con un gol sobre la bocina. La celebración le costó la expulsión al británico, que salvó los muebles de un City que tiene aún mucho por mejorar.

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